domingo, 17 de julio de 2011
Yo no tengo edad
miércoles, 13 de julio de 2011
INCIPIT VITA NOVA
A mi padre
No hay que ser extremadamente perceptivos para creer
que los sonidos de la noche tienen algo que contarnos
La lluvia es un rayo láser que moja mis huesos
Basta con invertir los colores de la cosmo-visión
Las tonalidades de la existencia
Yo veo con los mismos ojos hacia el cielo eclipsado
hay una pupila gigante
las nubes son sus venas
y el sol un hoyo negro que me observa
Espectro
Retina de ozono
Iris atmosférico
C o n t i n g e n c i a…
– I –
Hay quien con horror lamenta: debemos hacer un ídolo de nuestra muerte
y llamarla dios[1]
Yo no creo en padres nuestros ni en aves marías
yo le canto a la poesía porque la poesía es la música del universo[2]
y el universo es transformación
fisiología cerebral
y la poesía, está dentro de mí
no donde están los corazones que atardecen
ni las lágrimas
el sudor
saliva
conciencia
más allá de la conciencia, la no conciencia
No todo comienzo tiene un fin
después de todo existe la continuidad
la siento y no comprendo
más no trato de comprender lo incomprensible de la vida
Comienza la nueva vida- Incipit vita nova (Dante Aliguieri)
- II -
Tus manos frías
tu rostro hinchado
el llanto
las palabras
almas y corazones con dolor
el dolor es tan profundo como la noche
y sin embargo, la noche no huye a su existencia
la noche no se detiene porque no existiría la luz del sol
ultra-violeta
ultra-cometa
existir…
existir es como echarse a volar
y nada asegura que no caigamos[3]
sin embargo, no es este ciclo de vida, sino una posibilidad real de
p e r m a n e c e r
Redimir
Sin redimirme me adentré en la casa que dicen es de dios
tan solo para que al unir mi dolor y el dolor de los míos
fuese éste más ligero que un pétalo de su corona de flores
más yo no creo que dios sea el rey del universo
hay pretensión en los mosaicos de colores y formas
dios, si existe, está dentro de mí
asimilación…
mirar hacia atrás sin remordimientos[4]
sin mi culpa sin mi culpa sin mi GRAN culpa
Dentro de mí permanece el luto
en mi interior escucho melodías y te recuerdo
las notas más altas suenan en mi cabeza
y mis recuerdos son la más sublime manifestación de amor
te has transformado como se transforman las flores en primavera
y aún cuando vuelve el otoño y las convierte en polvo
es este el polvo más brillante que alumbrará otro invierno
polvo de estrellas
cronos = tiempo
fluir en el tiempo
se dibuja la figura de otro cuerpo
c e l e s t e
- V -
Quieren alejarnos de nuestra naturaleza
las voces de los nuestros nos piden no llorar
pero cómo puede una tragarse el llanto
si los ríos desembocan en los mares
y el mar es tan sereno y con plena libertad de ser el mar
pero mi dolor se estanca en una presa
cuando quiere existir y desembocar en la quietud del alma
- VI -
Creí sentir como si un pedazo de vida se desprendiese de mi cuerpo
pero esa parte de mí, si es que se desprendió de mi cuerpo
ahora es eterna para los ojos del universo
desde mi noche puedo verte
a través de flores en el agua
en el pasado, nómadas celestes me advirtieron
pero yo lloraba al escuchar Océanos grises
si es la muerte, una prolongación de la vida
t e m p o r a l i d a d
nuestra naturaleza es otra…
pero no está muerta
- VII -
Nietzsche, si es el hombre un puente
si el atardecer es la finitud del despertar
yo construiría un puente de 360 grados
y daría mil vueltas ofrendando mis delirios
ahora me refugio en mis pensamientos
donde no tengo que correr para encontrarte
porque permaneces ahí
como la posición de las nubes al atardecer
y de nuevo puedo hablarte
y siento tu caricia como lo más bello ante mis ojos
d i s c e r n i r
y entonces
“mis ojos miraron más demoradamente bellas todas las cosas” (Alberto Caeiro)
La soledad no es tan arrogante como creen
la soledad parece ser más que el hecho de estar solos
pero yo la siento como una luciérnaga que me acompaña
y es tan real porque así es como la siento
la soledad no me juzga porque lloro intempestivamente
y cuando llego a casa después de no estar sola y no llorar
mi reflejo recostado le cuenta de sus lágrimas a la soledad
hermana, hazme un campito en tu silencio para brillar las dos
abriría el ojo del universo para que te contara los sueños de cristal
de las estrellas de polvo y corazón
m u t a n t e
“La luz necesita un cuerpo no luminoso para ser vista…”[5]
[1] El séptimo sello. Igmar Bergman. [2] Frase-mural del Colectivo Intransigente en el bar Zacazonapan, Tijuana 2010. [3] Sergio Espinosa Proa. Filósofo (D.F, 1952) [4] “Look back with no remorse” Werewolf - CocoRosie. [5] Sergio Espinosa Proa. Filósofo (D.F, 1952)
jueves, 19 de mayo de 2011
Pasajera
Durante los años que llevo transitado por la ciudad en el transporte público –comúnmente en el taxi-, he pasado todo tipo de experiencias. Desde que mi ingenua distracción me haga subir al taxi equivocado y tenga que bajarme una cuadra después, o pasar innecesariamente por una colonia que me da temor; escuchar conversaciones privadas, superfluas e incomodas, tanto de los pasajeros como de los choferes sindicalistas; subirme sola y alcoholizada a altas horas de la noche y activar el nihilismo negativo y alucinante que habita dentro de mí; olvidar el dinero y no tener con qué pagar el pasaje; hasta una de las que más me han impresionado: un taxista que llevaba a sus hijos, ambos de no más de seis años, quienes coreaban entusiastas las canciones norteñas y narcocorridos que sonaban desde la radio. Pero mi sorpresa llegó antes de semejante acto fanático reproductor de antivalores, cuando uno de los pequeños cuestionó a su padre por haberse pasado un semáforo en luz roja. El hombre, cómodo, justificó su acción ante los niños. En fin, en el transporte público una se encuentra de todo. Algunas veces me pierdo en mi morbo inconsciente y observo los rostros, las actitudes y los modales que son innegables de los pasajeros. Pero reacciono y dejo de desquiciarme con mis delirios de socióloga. Prefiero concentrarme en leer, observar detalladamente los paisajes urbanos, las tonalidades del caos; y crear una historia nueva con matices surrealistas.
Casi olvido otra de las cosas que me sumergen en el transitorio recorrido por la bella Tijuana: la diversidad musical. Así como hay choferes que van desde el albur, hasta la conversación amena; existen diferentes gustos en música para amenizar el trayecto. Se escucha a José José, Los Panchos, Snoop Doggy Dogg ft Dr. Dre, y hasta a las Mary Jane Girls en la magic 92.5; hay para todos. Pero lo que hoy por la mañana me provocó nauseas –y no por el ayuno- fue la nefasta estación en donde trasmiten un programa carente de sentido conducido por ese personaje que de cómico no tiene ni los bigotes , el tal indio Chon. No pude escuchar en que tema se centraba el “debate” del día, pero hablaban sobre la biblia y el famoso “juicio final del 21 de mayo”. De pronto una llamada entra al aire, una mujer de avanzada edad quien hizo evidente su fanatismo religioso y pensamiento totalmente intolerante. Decía que los narcos, las lesbianas y los gays no deberían existir, que son el mal de la sociedad y que jamás en la biblia fue escrito esto y aquello; a lo que los conductores no lograron refutar inteligentemente. Sea cual sea el tópico de la estupidez diaria de estos personajes, es de pena ajena que existan este tipo de programas donde un hombre utiliza la figura de indio mexicano para saturarla de clichés y vanagloriarse de ser mexicano, cuando de la historia, cultura y situación psicosocial por la que atravesamos como Nación, le es totalmente indiferente. Ante tal desagrado intenté hacer conversación sobre semejante insulto cultural con la pasajera de al lado, pero ella sonrío y calló. Lo único que salvó ese momento fue el mensaje de mi adorado novio: “mejor recuerda tus sueños para que los escribas”; después de haberle relatado detalladamente mis sueños interestelares.
lunes, 9 de mayo de 2011
The class
Llamó demasiado mi atención que los maestros se involucraran directamente con los padres de familia para resolver diversas situaciones, ya que para ellos es importante hacer hincapié en los intereses de sus alumnos. Es así como sucede con un alumno chino, cuya madre es detenida por no portar papeles de migración; ante este suceso los maestros deciden cooperar y uniendo esfuerzos, hacer lo posible por ayudar a la madre del estudiante.
Este hecho llama mi atención, precisamente por el sobresalto en la idiosincrasia entre el Estado francés y nuestro país. Particularmente fui internada de gravedad en dos ocasiones durante el 2010. La primera de ellas requería yo de una constancia de estudios firmada por la directora de la Institución Educativa en la que realizo actualmente mis estudios, para ser ingresada al IMSS; se le hizo la petición de ir a donde ella se encontrara para firmar dicha constancia, a lo que hizo caso omiso. Vaya, únicamente se le solicitaba una firma. Una necesidad real en tiempo real. Sin entrar en detalles, esto deja ver el interés, compromiso, o como se le quiera llamar; de los trabajadores de la educación hacia sus estudiantes. Es lo de menos que haya brincado convaleciente entre clínicas de seguro social, hospital general y no haya sido atendida, es lo de menos que haya llegado con el último aliento a una clínica particular y los gastos generados. Esto me hace preguntarme: ¿Es acaso necesaria una renovación de la SEP respecto a los acuerdos nacionales para la salud? ¿Dónde están las reformas a las leyes del IMSS que protegen realmente mi seguridad social?
Y volviendo a la película cuyo nombre titula también este post, extiendo mi recomendación, para quienes interese. Acá el trailer:
martes, 3 de mayo de 2011
¡Paren al mundo! o lo paro yo
Veo padecer en mis semejantes una ceguera que parece irremediable, como un mar de leche que ahoga los corazones de almidón
Corazones de los cuerpos derramando gotas de vida sobre las calles imaginarias
Cuerpos golpeados por otros cuerpos sobre la agonía de la miseria
Somos la parábola de los males del capitalismo
Somos la parábola del tiempo
Viajamos durante vidas distintas desterrados de distintas tierras
Somos aquí, ahora, los últimos habitantes de esta esfera donde la noche amanece y me platican los ancestros iluminándola
Y es que son y serán las nuevas generaciones quienes espiren un nuevo aliento de supervivencia
El hombre en aislamiento languidece
El hombre en aislamiento es un ser intrapersonal que aletarga su evolución
Es un ser que no cuestiona, no comunica, no proyecta un cambio que es inherente a su evolución
La fisonomía que nos une está enterrada
Está enterrada en los pozos junto a los ecos de nuestros difuntos
Donde las resonancias hacen temblar a esta tierra acribillada
Y donde sus cicatrices se abren en todos los sures y todos los nortes
Y es que somos las nuevas generaciones quienes heredamos un mundo desahuciado
-¡Paren al mundo! ¡Me quiero bajar!- Grita una niña desesperada
-¡Ya Basta!- grita una madre huérfana, porque también las madres son huérfanas de hijos
Pero hemos de cortar todos los lazos biogenéticos
Comeremos los cordones umbilicales y escupiremos diamantina de colores
Y vamos a volar en unicornios de papel
Presidiremos un nuevo tiempo
¡Un nuevo tiempo!
Un nuevo tiempo de un nuevo mundo
Un nuevo mundo donde recapitulemos una nueva fisiología
Donde las voces serán las nuevas armas de (cons)trucción
Un nuevo mundo donde las voces purifiquen todos los cielos
Donde las aves canten y su canto eléctrico apague los incendios de su naturaleza
Porque la nueva tipología de identidad será universal
Porque la sangre será cósmica
Como la música que renace, la sinfonía de los siglos de los siglos
Porque la gente dice que tus sueños son las únicas cosas que te salvan
Los sueños donde escribiremos en las hojas de los arboles fluorescentes con raíces de sonrisas
Será nuestra realidad benévola
¡No queremos que destruyan nuestros sueños!
¡No queremos que callen nuestras voces!
No queremos cuerpos derramando sus gotas de vida sobre las calles imaginarias
Jhonnatan lo sabe y augura que el amor incondicional será la defensa de nuestra época
Él ha apagado el ego y ha encendido la voluntad
Porque no existirá ningún mal que traspase nuestra sangre de diamantina
Tan brillante que iluminará los cielos como estrellas binarias
Porque lo sé y no fue un sueño
Las estrellas me lo dijeron y lloré por dentro
Mis lágrimas hicieron un mar de presagios y nadé hasta el fondo
Y las anguilas eléctricas bailaron conmigo revelándome sus secretos
Pude ver lo etéreo y lo eterno de la vida
Pude detener al mundo
◘ ◘
◘ ◘ ◘ ◘
viernes, 29 de abril de 2011
Útero
A Rosa Armida, mi madre
Recuerdo cuando la niñez era tan plácida como saborear una nieve en cualquier estación del año; cuando me regañaban por pisar descalza, -‘te vas a enfermar’ –me decían; cuando dibujaba yo trazos delirantes con gises de colores; recuerdo cuando solía volar con mis patines por el vertiginoso asfalto y me llenaba de raspones la piel, y para mí la sangre de mis heridas era como acariciar las nubes. Hubo un momento en el que los sabores se hicieron amargos y mi lengua ardía al no poder decirlo, las llamas y los sucesos consecuentes se reflejaron en aquella niña introvertida. Recuerdo también cuando realizaba ya pensamientos demasiado hipotéticos, durante mi adolescencia desorientada y divagando por el amor y desamor de un abandono, fui generando juicios indolentes carentes de razón; aquellos días de nadar en un pantano de recuerdos que no experimenté nunca me hicieron quererte, necesitarte, percibir sentimientos reales de coraje e impotencia, y a pesar de eso quererte aún más. Ahora lo sé y puedo detenerme y ver el viaje cósmico de mi existencia. Y no necesito excusas ni razones ni arrepentimientos. Recuerdo cuando no contuve el llanto al verte acostada en una cama que no era la tuya, en ese momento, al verte tan pálida, me di cuenta de que no querría nunca verte sufrir, ni por causas físicas ni emocionales. Aquella era la cama de un hospital donde tu cuerpo fue lesionado. Extrajeron de ti el útero, el seno materno. Pero no es éste sólo un órgano, una masa de zonas anatómicas, es sobre todo un lazo invisible que nos une y unirá eternamente. Soy tu sangre, soy tu llanto y tu risa, tu fuerza y tu debilidad. Soy el canto que repetía junto a mi hermana en aquellas tardes de verano, íbamos a casa de una vecina cristiana, íbamos a ensayar en un coro una canción dedicada a las madres:
Tengo en la vida un ideal y un amor sin interés
que se hace grande y fuerte (…)
Es el amor de mi madre
esa mujercita querida
la amaré toda la vida
óyelo en mi cantar
la amaré toda la vida
óyelo en mi cantar
No recuerdo más, sólo que durante años cantaba yo en silencio esos versos alojados en mi memoria. Y no lo sé, por alguna razón me sigue pareciendo hermosa, será la añoranza de aquella inocencia con la que entonaba esa melodía.
Hace unos meses que me vi morir y re-nacer. Me encontré de pronto en el piso rodeada de sangre en los brazos de mi madre y escuché cómo me llamaba desesperada, como si hubiera yo permanecido en un umbral durante unos segundos, en esos segundos sé que vi imágenes hermosas, los trazos de una vida manifestados en luz, una luz sublime y seductora donde se reflejaban recuerdos que no puedo describir. Sé hoy que mi juventud no me hace más fuerte, ni más valiente ni impávida. He asumido mi vida como una serie de causalidades universales, consciente de mi muerte y celebrando la vida. Explotando como supernova y liberando energía en irrupciones desarticuladas. Hoy celebro tu nacimiento. Gracias a un día como hoy de 1959 en que tu luz se expandió, y hoy me veo aquí acariciando estrellas fugaces y haciendo música con ellas, totalmente renovada.
Tanto me has dado que ni todas la palabras inventadas de este mundo, ni todas las flores cortadas para ti, ni todas las fragancias estimulando tu sentido, podrán decir un poco de lo agradecida que estoy de ser parte de ti.
Imagen: Wilfred Sätty
martes, 1 de marzo de 2011
