Notas que se vuelven alas y danza que se pierde al viento
Que ciega impurezas del inconciente
Sensaciones que explotan nuestra libido
Para masturbar el tiempo
Perdurar.



Flapper of Hismat
"Allí donde radican nuestras debilidades
Van a extraviarse nuestras exaltaciones."
Nietzsche.Estas imágenes, inspiradas en un acontecimiento contemporáneo muy particular, como lo es, el consumismo de la moda, encuentran un amplio panorama principalmente en teorías Marxistas. El Materialismo Histórico (“Hismat”) afirma que, son las bases económicas y los modos de posesión de los bienes materiales los que se encuentran a la base de toda transformación social. Considera que la vida anímica y la conducta humana no son manifestaciones del espíritu si no del cuerpo, particularmente del cerebro. Se le da el nombre de flapper, como un referente vanguardista, ya que los años veinte marcarían un crucial cambio en las formas de pensar (y vestir), lo que se traduce en “moda”, y comenzaría también el ataque simbólico de los medios publicitarios.
La publicidad, siempre lanza un mensaje con un significante moderno y “funcional” pero que muchas veces está únicamente al alcance de la elite. Esto lleva implícito un símbolo de progreso que se vuelve esencial para la acumulación de una serie de experimentaciones de placer causadas por un objeto, prenda.
Es entonces que la moda, presenta factores que cumplen a la perfección con las exigencias de la sociedad de consumo: La moda alimenta la egomanía, la banalidad y la frivolidad de la elite sobre las masas, el deseo de distinguirse para ser admirado y envidiado. Es la sensación del mediocre que se auto valora por lo que tiene y no por lo que es.
No se trata de pelear con nuevas corrientes estéticas, si no de encontrar a partir de ellas un referente propio y de ser capaces de anteponer un análisis al consumir la moda, depeche mode. Y sobre todo de prescindir de la idea de que un atuendo le da valor a tu persona para así, darle la espalda a los estereotipos sociales.Modelos:
Eu Aguilar
Ivonne Osuna
Tania Prieto
Seguí caminando tranquila, desconectada de los ruidos urbanos, de la prisa frustrante, del caos. Llegué a un local de aguas y paletas de hielo, me liberé de la Coca-Cola, los De Volada, 7eleven, y disfruté un helado de vainilla con fresas. Se llegó la hora. Los Toltecatls bien listos y más que fotógrafa me convertí en todo; y el decir todo me hace recordar la corrida que me aventé en medio de “California Antigua” gracias a dos morrillos a los que les pareció emocionante robar parte del vestuario. Al día siguiente, se llegó el momento esperado, Guanajuato, la ciudad. Un cambio de outfit en el camión y listo. Es tan rico caminar en esas calles llenas de color; a donde volteaba veía detalles pintorescos y una armonía cautivante. Logramos llegar al esperado Museo de las momias, a todo esplendor, yo como niña en Disneyland. No necesitamos de un mapa, las personas se toman su tiempo para poder dar ubicación de algún lugar. En el camión de la ciudad un pasajero de lo más amable, actuaba como un guía personal y nos mostró el camino hacia el Teatro Juárez. El resto fue casi correr, y yo fotografiando lo más sublime ante mis ojos.
Hhora de regresar. Me tomé mis momentos en silencio, viendo por las ventanas mi camino. En mí, permanecía la satisfacción de haber disfrutado cada día, minuto y segundo; y sobre todo de conocer agradables personas y compartir noches, días, amaneceres. Vaya que transmiten una envidiable vitalidad. Vuelvo a mi cotidianidad, con nueva perspectiva. Analizando la manera de emplear mis aprendizajes, de que lo más valioso no se quede en una fotografía. Y en espera de volver, más antes que después. Abr 30/ may 05 Fotografía, Karen Márquez.