viernes, 1 de febrero de 2013

Modernidad (contra) modernidad


Texto por Karen Márquez  

El capullo desaparece al abrirse la flor, y podría decirse que aquél es refutado por ésta; del mismo modo que el fruto hace aparecer la flor como un falso ser allí de la planta, mostrándose como la verdad de ésta en vez de aquélla.  
W. Roces

Cuando se tiene la oportunidad de participar en proyectos como este, no queda más que expresar un hondo agradecimiento por esa valiosa acción de vida que es: compartir. En una primera apreciación, pude experimentar diversidad de sensaciones, en donde más allá del análisis semiótico, de la percepción de un trabajo perfectamente ejecutado y producido; queda de manifiesto la capacidad de proyectar una serie de ideas, de significados, con un elemento vital que en algún momento del proceso creativo, termina escapando de la razón, que es: el corazón. La pasión por lo que se hace.
"Modernidad (contra) modernidad", se trata de un ensayo en docu-ficción, y constituye el primer trabajo 'casi' largo (57 min) realizado por el documentalista audiovisual Sergio Brown, y producido por la editorial de reciente creación Piedra Cuervo. 
A mi parecer, se trata de un trabajo digno de proyectar a nivel no solo local, sino nacional e internacional; pues nos presenta una diversidad de contenidos y formas para ensayar en torno a un concepto que es necesario desentrañar: la Modernidad. Y qué decir de su riqueza simbólica, de su lenguaje audiovisual, que lejos de lo que podría resultar un tedio, al comenzar con ese debate epistemológico –que es tan necesario dentro de la actual coyuntura que atraviesa nuestro país-, acapara por completo las miradas y nos vuelve (al espectador), un actor más dentro de esa realidad simbólica.
"Modernidad (contra) modernidad", se constituye de una serie de textos –considerados estos como una situación social-, con un amplio entramado de significados y universalidades, en donde cada uno de esos significados tiene su propio eje, su ritmo; y que “en su fluir, constituyen al mismo tiempo otros tantos momentos de una unidad orgánica, en la que, lejos de contradecirse, son todos igualmente necesarios, y esta igual necesidad es cabalmente la que constituye la vida del todo.”[1]
Me es necesario además, expresar el orgullo de que gran parte de este todo, de este universo, es decir, de los colaboradores de este proyecto -tanto en el plano intelectual como el artístico-, sean de esta región noroeste, la mayoría de Tijuana, Rosarito y Tecate; pues es de donde actualmente están emergiendo gran número de propuestas estéticas que vinculan la poesía, la danza, la música, el performance, la teatralidad, entre otras disciplinas, con una construcción social y de identidad; colectivos que van de la acción social-artística a la acción política, y que frecuentemente todas ellas se congregan en un mismo centro, y se vuelve este tan próximo, que se concibe como propio. Se tejen redes creativas y uniformadoras a partir del dialogo, de la contradicción; y entendida esta última desde una concepción filosófica, no constituye un obstáculo hacia dicho proceso creativo, sino “momentos mutuamente necesarios”. Se trata de una interpretación dialéctica de los símbolos, una (r)evolución en movimiento.
Sin duda que, seguiré la pista de este proyecto que me ha conmovido, me ha confrontado (en el sentido positivo de la palabra), y me ha llenado de grandiosas expectativas en torno a los diferentes procesos creativos –no solo artísticos, sino sociales y políticos- que he experimentado, y los que aún están por suceder. Y sin duda, además, que "Modernidad (contra) modernidad" estará generando debates dentro y fuera de la acción virtual.
¡En hora buena!

 Para ver el video-ensayo (completo) accede a: Modernidad (contra) modernidad


 Video-ensayo. Docu-ficción de Sergio Brown.
Editorial Piedra Cuervo.
Guión, dirección, edición, foto: Sergio Brown.
Sonido: Gidi Loza, Miguel Erick U., Sergio Brown.
Música original: Jaime Carbó.
Postproducción audio: Luis Blanco.
Cámara "cápsulas huracán": Ron Glaubitz.
Entrevistas: Dr. Carlos Moreira, Dra., Charlynne Curiel, Miguel Erick U., Ron Glaubitz, Jose Luis Martín.
Acciones: María Yzabal, Daimary Sánchez, María Vale, Abigail Hernández, José Luis Guerrero, Enrique Guerrero, Aracely Brown, Mario A. Serrano, Arely Brown, Jaime Carbó, Maite Soleno, Hazael Hernández, Sayli Salazar Gil, Dr Moreida, Gidi Loza, Karen Márquez, Jhonnatan Curiel.
Textos: Z. Bauman, Tucídides, Albert Camus, Efraín Bartolomé, EZLN, A. Rimbaud, Montesquieu, Norbert Elias, C. Castaneda.
Material de archivo: Archive.org, Youtube.com, Proceso.

Sitios de interés: 
Para ver las publicaciones de editorial Piedra Cuervo visita:
Canal de YouTube de Browncheco:
Blog de medios y política:


[1] Wenceslao Roces en el prólogo a Fenomenología del espíritu de G. W. F. Hegel, editado y traducido por el Fondo de Cultura Económica. 




viernes, 30 de noviembre de 2012

Encuentros



Anoche durante mi sueño, sé que tuve un encuentro fortuito, casi metafísico con la muerte, vi un resplandor que no alcanzo a discernir del todo; había unos tragos sobre la mesa y yo bebía, o al menos lo intentaba, pero como si tomara conciencia de algo, lo cual no me abrumaba en absoluto, decidí derramar mi trago al momento de beberlo; fue entonces que babeé la almohada y desperté.  

sábado, 6 de octubre de 2012

Slam Poetry en Le Drug Store, Tijuana.



El arte oculta su origen para
hacerlo presente como apariencia[1]


El pasado miércoles asistí a un Slam de Poesía organizado en el marco del Encuentro Nacional de Estudiantes de Literatura en la UABC, realizado en el tercer piso de Le DrugStore -esquina Cuarta y Revolución-, en el centro de Tijuana. Observaba el espacio al que nos adentramos y la vibra que me generaba, como de otra época en la ciudad; además, tantos jóvenes reunidos para un evento de poesía a nivel nacional, que no podía dejar de comparar el contexto –por exagerado que parezca- con uno de los movimientos más importantes durante los años cincuenta: Los beatniks, quienes además de la concepción contracultural y política, fueron considerados como una fraternidad.
Pensaba en los lazos amistosos, más que artísticos –o como diría Mavi Robles-Castillo: “porque la poesía es importante, pero más importantes son los amigos”- que se generan en encuentros como éste, donde convergen interpretaciones actuales del escenario creativo en diferentes puntos de la república.

“Slim, Slum, Slam”
            Para comenzar, diré que no se trata de una crítica al Slam, sino que hablaré de mi experiencia en este evento en lo particular. Como un preludio, he de decir que me pareció interesante la propuesta de poesía sonora a cargo de Azul Cobalto, una grupo compuesto por una chica con una voz suave y melódica interpretando poemas de Neruda, Benedetti, Longfellow y Sabines; acompañada de un muchacho desplegando sus manos para enredarnos en los acordes limpios y sugestivos de su guitarra. El malestar vino después.

No es el Slam, sino su diversidad de interpretaciones
 “Lo que es un hecho es que el arte sonoro puede ser música pero no toda la música es arte sonoro”[2], diría I. Martínez en un ensayo sobre poesía sonora, a lo que yo agregaría: el Slam puede ser poético, pero no toda la poesía es Slam. En lo personal, no me considero estudiosa de la propuesta –sea considerada escénica o no- del Slam Poetry, ni he seguido a detalle el desarrollo de esta manifestación a nivel nacional e internacional; sin embargo,  -y reitero, hablando de mi experiencia particular en este encuentro- no fue un sabor agradable el que me dejó, e ignoro si ese sea uno de los propósitos del mismo.
Una vez colocados los micrófonos y las luces como reflectores de un Set de televisión, nos adentramos en un formato similar al de un reallity show, un certamen de belleza –como señalaba Yaxkin-, o bien ya podríamos imaginarnos –dignamente-,  en un “Poetas por un sueño”.
Desde la presentación de los poetas y del jurado, oscilaba una capa de espectáculo televisivo: un preámbulo demasiado extenso, saturación de clichés que sólo aludían a una superficialidad. Alrededor de nueve participantes, cada uno de ellos con tres minutos para su participación -algunos leyeron, otros improvisaron, otros sólo se subieron a pajaronalgonear-, la dinámica consistía en que luego de cada participación, los tres miembros del jurado otorgaban una calificación entre 0 y 10.
            Si bien no es la primera vez que asisto a un Slam de poesía –fue en 2011, durante el VI Encuentro de poesía caracol-, si es la primera en la que observo que trasciende la competencia por encima del texto y del mismo acto creativo; y una catarsis desmesurada y hostil por encima de la interpretación del otro, -en este caso: espectador- y de los lazos que se crean en un microuniverso donde la poesía podría ser incluso un eje unificador, antes de volverse antagonista.
            No dejo de considerar las diversas opiniones que pudieran desprenderse luego de esta experiencia, tales como la importancia de que exista una plataforma que permita la libre expresión de aquellos que se identifiquen con la propuesta del Slam; sin embargo, me es difícil dejar de lado esa vibra imperante de competencia entre iguales ante la que me encontraba, de “yo soy más chingón que tú porque…”, incluso escuchar insultos y denigrar el libre espacio interpretativo; eso es y seguirá siendo para mí, un acto grotesco.
            Sería interesante hablar de la propuesta del Slam en su totalidad, pero sobre todo, qué significado le estamos dando quienes coincidimos en estos espacios en la ciudad, donde el arte y la literatura es lo verdaderamente importante; y ver si resulta paradójico o no que en el escenario actual de nuestro país, tan falto de cohesión social y la integración de un escenario tan diverso como el nuestro, llegué a ser una plataforma necesaria para la expresión –con todo el significado que esta conlleva- o tan sólo se vuelva un espacio más para la reproducción de patologías y patrones coludidos a la figura de poder.
            Y más aún, resulta interesante observar otras propuestas estéticas en torno a la actual poesía joven mexicana; ya que es así como se van desentrañando las diversas concepciones y significaciones acerca del acto poético, así como de los elementos básicos con lo que –el Slam- se desarrolla: la voz y el cuerpo; ya que el mismo acto creativo se invisibiliza hasta llegar a sobrevalorar cualquier exaltación del cliché, volviéndose un acto sensacionalista, efímero. Es decir, el cuerpo como erotismo y acto sexual, no me resulta novedoso.
            Y bueno, he de reconocer que no todo fue furia y competencia, hubo una chica –paticipante-, quien me comentó vino de Monterrey al encuentro interuniversitario de literatura, y que fuera de lo que ya conocía, o de lo fatuo que no causó mayor sensación, se apoderó de mi atención, ya que fue totalmente genuina y a la vez con una fuerza expresiva muy particular.   

La “micro-corrupción” de la poesía
            Casi al final del arrebato de pasiones –hasta parece nombre de telenovela- en el que nos encontrábamos, comenzamos a bromear sobre realizar próximamente el primer POE-TÓN, y veríamos desplazarse a la poesía en una silla de ruedas como acto propagandístico. Posteriormente nos encontramos ante una segunda ronda de finalistas, donde el jurado ya no tenía voz ni voto, sino sería el aplauso del público el que definiría al ganador. No sé si mi aparato auditivo se encuentre un poco atrofiado, pero resultaba un tanto evidente el triunfo de un muchacho rapero que logró prender a los asistentes, la sorpresa fue que el presentador  repitió la hazaña de los aplausos para terminar otorgando un empate entre el rapero, y un poeta que luego de su segunda participación, me hizo decidirme –su tuviera que elegir- por el rapero.          
              Fue así que, luego de alrededor de tres horas, concluyó el evento con los gritos de la palabra “corrupción”; que volviendo a la parte de la poesía como un eje unificador, en un contexto donde la individualización y el ego se predisponen,  me desencantó por completo la vibra de los asistentes, y donde peor aún, en una ciudad donde luchamos diariamente por otorgar credibilidad a la consciencia participativa y a la creatividad, tuve que escuchar absurdos tales como: “Si no eres de Tijuana, vales madre!”. Pena ajena, muchachos, pena ajena.

Sábado 6 de octubre, Tijuana 2012.
Karen Márquez Saucedo





[1] “Toda creación es un plagio”, Luis A. Ayala Blanco, Revista Galleta China, número 6, 2011, Pp. 8
[2] “Arte Sonoro”, Israel Martínez, Revista Literaria Tierra Adentro, Número 165. Pp. 7

martes, 25 de septiembre de 2012

Talleres poéticos con niños y niñas de educación básica


Durante el mes de septiembre he colaborado, una o dos veces a la semana, con el ICBC, promoviendo la lectura y la literatura (principalmente la poesía) en escuelas de educación básica, y en espacios de educación no formal. El trabajo hasta ahora realizado consiste en el diseño e impartición de talleres que integran: la lectura de textos poéticos, y la escritura creativa. Además, se han llevado a cabo algunas pláticas con niños, niñas y jóvenes, sobre la poesía en el contexto actual en Tijuana y el resto del país. 
Yolanda Morales, reportera de síntesis TV, nos acompañó el pasado martes 18 a la Escuela Primaria Leandro Valle, en donde realizó la nota que a continuación comparto.


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domingo, 19 de agosto de 2012

Colectivo Intransigente: The Voice of Poetic Politics in Tijuana

Misael Diaz, de Cognate Collective de San Diego, realizó una entrevista para Artbound -Transmedia Journalism Exploring Southern California’s Arts and Culture http://www.kcet.org/artbound- a Jhonnatan Curiel y Karen Márquez, de Colectivo Intransigente. En el habla de los diversos proyectos que han surgido desde la creación del C.I, así como de las intervenciones en los espacios públicos, y la relación de la poesía actual con el medio social y político. Dicho artículo concursa actualmente para su publicación a manera de corto-documental, y su transmisión en una cadena televisiva de San Diego, Caliornia. 

"For the Intransigentes, as their members are commonly known, poetry begins as a way of understanding the self, but ultimately transcends the individual and becomes a tool to understand and better recognize, respect, and acknowledge the other. In this way, poetry moves from the realm of the personal and intimate, to the social and political sphere."

Check on: Colectivo Intransigente: The Voice of Poetic Politics in Tijuana