http://www.bigbridge.org/100thousandpoetsforchange/
"
Dejar pedacitos de poemas en los parabrisas
A mi padre
No hay que ser extremadamente perceptivos para creer
que los sonidos de la noche tienen algo que contarnos
La lluvia es un rayo láser que moja mis huesos
Basta con invertir los colores de la cosmo-visión
Las tonalidades de la existencia
Yo veo con los mismos ojos hacia el cielo eclipsado
hay una pupila gigante
las nubes son sus venas
y el sol un hoyo negro que me observa
Espectro
Retina de ozono
Iris atmosférico
C o n t i n g e n c i a…
– I –
Hay quien con horror lamenta: debemos hacer un ídolo de nuestra muerte
y llamarla dios[1]
Yo no creo en padres nuestros ni en aves marías
yo le canto a la poesía porque la poesía es la música del universo[2]
y el universo es transformación
fisiología cerebral
y la poesía, está dentro de mí
no donde están los corazones que atardecen
ni las lágrimas
el sudor
saliva
conciencia
más allá de la conciencia, la no conciencia
No todo comienzo tiene un fin
después de todo existe la continuidad
la siento y no comprendo
más no trato de comprender lo incomprensible de la vida
Comienza la nueva vida- Incipit vita nova (Dante Aliguieri)
- II -
Tus manos frías
tu rostro hinchado
el llanto
las palabras
almas y corazones con dolor
el dolor es tan profundo como la noche
y sin embargo, la noche no huye a su existencia
la noche no se detiene porque no existiría la luz del sol
ultra-violeta
ultra-cometa
existir…
existir es como echarse a volar
y nada asegura que no caigamos[3]
sin embargo, no es este ciclo de vida, sino una posibilidad real de
p e r m a n e c e r
- V -
Quieren alejarnos de nuestra naturaleza
las voces de los nuestros nos piden no llorar
pero cómo puede una tragarse el llanto
si los ríos desembocan en los mares
y el mar es tan sereno y con plena libertad de ser el mar
pero mi dolor se estanca en una presa
cuando quiere existir y desembocar en la quietud del alma
- VI -
Creí sentir como si un pedazo de vida se desprendiese de mi cuerpo
pero esa parte de mí, si es que se desprendió de mi cuerpo
ahora es eterna para los ojos del universo
desde mi noche puedo verte
a través de flores en el agua
en el pasado, nómadas celestes me advirtieron
pero yo lloraba al escuchar Océanos grises
“La luz necesita un cuerpo no luminoso para ser vista…”[5]
[1] El séptimo sello. Igmar Bergman. [2] Frase-mural del Colectivo Intransigente en el bar Zacazonapan, Tijuana 2010. [3] Sergio Espinosa Proa. Filósofo (D.F, 1952) [4] “Look back with no remorse” Werewolf - CocoRosie. [5] Sergio Espinosa Proa. Filósofo (D.F, 1952)
Durante los años que llevo transitado por la ciudad en el transporte público –comúnmente en el taxi-, he pasado todo tipo de experiencias. Desde que mi ingenua distracción me haga subir al taxi equivocado y tenga que bajarme una cuadra después, o pasar innecesariamente por una colonia que me da temor; escuchar conversaciones privadas, superfluas e incomodas, tanto de los pasajeros como de los choferes sindicalistas; subirme sola y alcoholizada a altas horas de la noche y activar el nihilismo negativo y alucinante que habita dentro de mí; olvidar el dinero y no tener con qué pagar el pasaje; hasta una de las que más me han impresionado: un taxista que llevaba a sus hijos, ambos de no más de seis años, quienes coreaban entusiastas las canciones norteñas y narcocorridos que sonaban desde la radio. Pero mi sorpresa llegó antes de semejante acto fanático reproductor de antivalores, cuando uno de los pequeños cuestionó a su padre por haberse pasado un semáforo en luz roja. El hombre, cómodo, justificó su acción ante los niños. En fin, en el transporte público una se encuentra de todo. Algunas veces me pierdo en mi morbo inconsciente y observo los rostros, las actitudes y los modales que son innegables de los pasajeros. Pero reacciono y dejo de desquiciarme con mis delirios de socióloga. Prefiero concentrarme en leer, observar detalladamente los paisajes urbanos, las tonalidades del caos; y crear una historia nueva con matices surrealistas.