domingo, 10 de marzo de 2013

De lo que será: Relatos Póstumos.

Hace unos meses me encontré con la escritura de una mente que detona en una elipsis del espíritu, que flota genuina y a la vez profunda; una escritura catatónica, que siente y presiente el aura avasallante del mundo, y lo expone. Se trata de Virginia Woolf, perteneciente al “Bloomsbury Group”, y precursora de una escritura experimental, sin someterse al canon estético de su época, que decidió terminar con su vida sepultando su cuerpo en las aguas del rio Ouse, cerca de Londres.
Caigo en cuenta de que como Virginia, son otras las escritoras y artistas suicidas, sobre todo de la época moderna hacia nuestros días, que me han inspirado en los últimos seis años, y me confrontan con la necesidad de crear, y de vincular la poesía, no solo con otras formas de crear, sino con un modo de vida, con una visión del mundo, que es a su vez la recreación de nuestro espíritu.
Para todas ellas, he decidido comenzar con el viaje inhóspito de la creación de un libro que estoy segura, me llevara por las propias grietas de mi sombra, de mi entendimiento, su nombre: Relatos Póstumos.
Alejandra Pizarnik, Francesca Woodman, Virginia Woolf, Alfonsina Storni, Ana Mendieta –y las que me encuentre en el camino-, son algunas de las mentes lúgubres, pero apasionadas y con un lenguaje desencadenado a las que rendiré un homenaje póstumo. Y visto desde una mirada causal, es definitorio lo que estas mujeres tienen en común: desde posturas filosóficas, la relación con el cuerpo, con la naturaleza; la náusea de padecer una época en el detrimento del ser. Mujeres que se perdieron en su propia sombra, pero que dejaron un eco de su existencia a través de su obra.








Para amenizar:





Prohibido cerrar los ojos

Existe un dilema constante en mi vida, incluso cuando siento la necesidad de tomar una pluma y comenzar a escribir, me pregunto dónde está la tinta negra. No quiero azul ni ningún otro color. El negro me gusta. Pinta una profundidad en las palabras y es como si fuesen pantanos vistos desde la punta del árbol de mis ojos.

Caminaba encubierta, sigilosa, pensativa, con mis gafas oscuras. Segura y decidida pues para días como estos, donde la incertidumbre causada por los males de la mafia institucional provoca malestares impredecibles, hay que mantener la actitud correcta. Caminando por la Avenida Revolución, justo frente a la entrada a la plaza del mismo nombre, pensaba en el valor comercial de las artesanías, los mexican curios; en el paso lento de la renovación de la que fue la primera avenida de la ciudad. Un hombre me intercepta, mi pensamiento se vuelca y rebota en el pavimento. Me habla. El hombre me habla, me pregunta: “Ya no abrieron, oiga?”. Inmediatamente reconozco su rostro. Se trata de un vendedor. Me ha recordado de los días en que abría la librería infantil, en donde con frecuencia, en el transcurso de las horas llegaba a tener uno que otro visitante. Mis diálogos con el vendedor, casuales y efímeros, se remitían contantemente como a una búsqueda utópica, perpleja. “Donde está la gente?” –vacilábamos-. A su pregunta, le respondo que ha debido cerrarse por falta de dinero para pagar la renta. Me despido y le deseo buen día. Sigo caminando y tomo un taxi. Pienso en cómo las cuestiones económicas están intrínsecamente ligadas a la dinámica social, colectiva. Es difícil no detener la vista. Incluso cuando veo a un hombre con aspecto de migrante corriendo en sentido contrario al tránsito, en plena vía rápida. No yendo de un extremo a otro, sino nadando contra corriente. Con-tra-corrien-te. Esas imágenes. Son como rayos catódicos infiltrándose en mi cerebro, y no quiero agachar la mirada ni pasar inadvertida, quiero re-conocer. Y para ello hay que mostrarnos reales, completos. Coexistir. Dejo de escribir con la tinta negra que tanto me gusta, y leo un sticker pegado en uno de los asientos del taxi con una leyenda que dice: “Prohibido maquillarse los ojos dentro del taxi”. Sonrío, pienso en los motivos diversos por los cuales se encuentra ese sticker ahí. Entonces, concluyo mientras observo un lado de la ciudad, que para toda limitación, para cada prohibición siempre, siempre hay una posibilidad…


Poema sin nombre para Gerardo Grande

(escrito en octubre de 2012)



I
Un disparo
        Dos disparos
                Tres disparos
(Los disparos son como huesos perecederos en la memoria, como un crepúsculo opaco que tintinea con el humo de tu cigarrillo)
Ahí estás
Con tus gafas oscuras, el glam destruction y tu juventud

II
No hay mejor inicio
en la historia de dos amigos
Que conocerse en una isla
a la cual han llamado
La isla de los poetas
¿Recuerdas, Gerardo?
Cuando fuimos nativos
en tierra de milpas y aves
y decidimos proyectarnos ante la noche
Encendimos las palabras
y la hierba
Sobre las mesas
las Ballenas
Al fondo
Acordes de un pescador
y sus cuerdas de caña húmeda
Círculo de luz paralizado
Flotante
Vibró

III
Algo vibró
En nuestros instintos
Es por ello que quedaremos incrustados
como caracolas blancas
También doradas
Reminiscencias
en cada uno de los barquitos
que imaginaste
mientras arrojábamos piedras
a la bahía
Escamas
para formar un camino
hacia la luna roja

IV
Luego re-nacimos
durante las vacaciones del 2011
Nuestra sonrisa
Como la de un dragón
colgante del barrio chino
A nuestras espaldas
La Alameda
Y así íbamos cantándole al cielo
Mientras un cigarrillo
        Dos cigarrillos
                Tres cigarrillos
C
   o
      n
         s
           u
             m
                i
                  é
                     n
                       d
                         o
                           s
                             e
Así la vida
La presencia de la droga más hermosa
Inyectada en este campo minado
que es nuestro corazón

V
Mientras tanto
Yo le rezaré a los astros
Y a los gatos negros:
        Antes de apagarnos
        Mejor explotar
Y repetía tus versos
Y los de los poetas
que son como
niños de papel
tomados de las manos
Para caminar hacia lo desconocido
cual ejército de soñadores
En la Avenida Madero
En el Zócalo
En las faldas del volcán
En el espacio escultórico
En la estación Xola
En Las Escaleras
En la línea azul del metro
En el relámpago que me azotó
por vez primera

VI
Desperté en una azotea
de Coyoacán
con paredes de graffiti
        stencil
Cantos religiosos
que apuñalan el inconsciente
Y lo sucedido fue
como si hubiera saltado
por los tejados
del Distrito Federal
escondiéndome de mi sombra
Corrí
Queriendo invocar
la lluvia
        “ “ “ “ “ “ “
                 “ “ “ “ “ “

y mi alteridad
Así nada más
Corriendo
Tal cual un ser iracundo
Como el mío

VII
La ciudad nos recibió
Con truenos e inundaciones
Climáticas
Mentales
La Víscera relámpago
Fue
Como el preludio
de que amaneceríamos
con una sobredosis poética
Yo te vi bebiendo
        Y bebiendo
                Y bebiendo
Con lentejuelas en los ojos
Y la pulsión de los cuerpos
Devastados por la
sangre etílica
El corazón latiendo
durante la sístole
Rodeado por cráneos
de unicel
ofrendados a un ex-país
Por devastado y pútrido
Quería llorar y reírme
        en un solo gesto
Y en esa histeria
gritábamos como
jauría de poetas
        emborrachándose
Porque esa
Nuestra locura
La más lúcida imaginación
Nos llevará a reconstruir
        las ruinas
Aunque con ello sofoquemos
nuestro último aliento

VIII
Caminando por las calles
llenas de verde musgo
        del Centro de Coyoacán
Tan sólo obtuve
la certeza de que
despegaríamos hacía  los
cuatro puntos cardinales
Sin más brújula que
el viento
Y la intuición de
cuatro locos viajeros
sobre la carretera

IX
El bosque
Marihuana
Cielo despejado y silente
Nos conducimos por Pachuca
Escuchando a la Maldita
y a Black Sabbath
Y para ese entonces
El camino fue como una
ceremonia de hermandad
Nada extraordinario
Para la ambición de los
cadáveres de la vida insomne
Y sin embargo
Íbamos nosotros
Tan grandiosos
Afortunados
Bellos
Como leones cazando
su propia rebeldía
Sobre la autopista
rumbo a Real del Monte

X
Nos hablabas de
la explotación minera
La pulquería
Y el panteón inglés
Historias de pasión
y culto a la memoria
Por la pura alegría
de nuestros corazones
De pronto
        El viento
Una emanación desde lo alto
        y profundo
Tras la vereda
Entre los arbustos
Una densidad que aplastaba
hasta el lejano
canto de las aves

XI
Caminamos
        Caminamos
                Caminamos
Leímos sobre
calles empedradas
por la vereda
Nos encontramos frente
a la puerta del panteón
En la punta del
bosque de oyameles
Árboles colosales
Que eran como
espíritus de gigantes
y siglos de vestidura
Silbidos
Una energía haciéndose
Remolino hacia las nubes

Profanamos
No las tumbas
Sino la idea de ecoturismo
Y la fotografía posada
para el diario de la región
Y continuamos leyendo
sobre la tierra mojada
Las hojas secas
Todo lo que ofrecimos
fue nuestra vitalidad
Porque ésta última
Es el perdigón
de nuestro revólver
Disparamos el
hálito de nuestra inocencia
Mientras ofrendaste
la nariz de clown
a Ricardo Bell
Sucumbiendo en el
misterio de su tumba
y la alineación inversa
al ex-país que lo negó

XII
La alineación ocurriría posterior a los rituales Elephant Woman te acompañaría en el estallido de quimeras durante el Caracol Y por ello estábamos emocionados Pero no fue así Pero nada ocurrió La causalidad abrió un hoyo negro en la penumbra Recordé cuando quisiste escapar de la muralla de ceniza y ocre Obtener una beca de algún premio nacional y vagar vagar vagar a la deriva  Insospechadamente Hasta que el sol se expandiera a la finitud o se te derritiera la mirada fumando un puro Pero esos días vendrán con el más simple y espontáneo deseo de incendiar las autopistas Las fronteras Porque la esperanza es esa pieza cruel que te seduce aun cuando no existe un Dios No hay ni habrá razón para dudar de la palabra de un amigo cuando lo fraterno pasa por encima de la rabia de unos cuantos Pues sé de tu espíritu vagabundo y de la nostalgia de sembrar semillitas en los corazones de las muchachas de piernas asesinas Sonreí junto a Silvia en La casa del túnel Con el júbilo de recordar a un amigo Un hermano que siempre te sostendrá la mano en la boca de cualquier volcán Y con la otra sostendrá un poema en llamas  Y el motivo de nuestra sonrisa fue saber que preferiste una armónica a un boleto de avión con dirección al norte Que quisieras dejar atrás el incendio de los salvajes y viajar a Texas para aprehender del folk y el blues más anti complaciente y eléctrico Nada es más reconfortante que un amigo rompiendo con sus propios límites Arrojándose a otros universos Pero en el patio inmenso que es nuestro camino Recuerda Gerardo La poesía nunca nos abandona Aunque a veces lo parezca Porque nuestros sueños Nuestra vida misma Es el poema más bello e imperfecto que se escribirá en el tiempo…

viernes, 1 de febrero de 2013

Modernidad (contra) modernidad


Texto por Karen Márquez  

El capullo desaparece al abrirse la flor, y podría decirse que aquél es refutado por ésta; del mismo modo que el fruto hace aparecer la flor como un falso ser allí de la planta, mostrándose como la verdad de ésta en vez de aquélla.  
W. Roces

Cuando se tiene la oportunidad de participar en proyectos como este, no queda más que expresar un hondo agradecimiento por esa valiosa acción de vida que es: compartir. En una primera apreciación, pude experimentar diversidad de sensaciones, en donde más allá del análisis semiótico, de la percepción de un trabajo perfectamente ejecutado y producido; queda de manifiesto la capacidad de proyectar una serie de ideas, de significados, con un elemento vital que en algún momento del proceso creativo, termina escapando de la razón, que es: el corazón. La pasión por lo que se hace.
"Modernidad (contra) modernidad", se trata de un ensayo en docu-ficción, y constituye el primer trabajo 'casi' largo (57 min) realizado por el documentalista audiovisual Sergio Brown, y producido por la editorial de reciente creación Piedra Cuervo. 
A mi parecer, se trata de un trabajo digno de proyectar a nivel no solo local, sino nacional e internacional; pues nos presenta una diversidad de contenidos y formas para ensayar en torno a un concepto que es necesario desentrañar: la Modernidad. Y qué decir de su riqueza simbólica, de su lenguaje audiovisual, que lejos de lo que podría resultar un tedio, al comenzar con ese debate epistemológico –que es tan necesario dentro de la actual coyuntura que atraviesa nuestro país-, acapara por completo las miradas y nos vuelve (al espectador), un actor más dentro de esa realidad simbólica.
"Modernidad (contra) modernidad", se constituye de una serie de textos –considerados estos como una situación social-, con un amplio entramado de significados y universalidades, en donde cada uno de esos significados tiene su propio eje, su ritmo; y que “en su fluir, constituyen al mismo tiempo otros tantos momentos de una unidad orgánica, en la que, lejos de contradecirse, son todos igualmente necesarios, y esta igual necesidad es cabalmente la que constituye la vida del todo.”[1]
Me es necesario además, expresar el orgullo de que gran parte de este todo, de este universo, es decir, de los colaboradores de este proyecto -tanto en el plano intelectual como el artístico-, sean de esta región noroeste, la mayoría de Tijuana, Rosarito y Tecate; pues es de donde actualmente están emergiendo gran número de propuestas estéticas que vinculan la poesía, la danza, la música, el performance, la teatralidad, entre otras disciplinas, con una construcción social y de identidad; colectivos que van de la acción social-artística a la acción política, y que frecuentemente todas ellas se congregan en un mismo centro, y se vuelve este tan próximo, que se concibe como propio. Se tejen redes creativas y uniformadoras a partir del dialogo, de la contradicción; y entendida esta última desde una concepción filosófica, no constituye un obstáculo hacia dicho proceso creativo, sino “momentos mutuamente necesarios”. Se trata de una interpretación dialéctica de los símbolos, una (r)evolución en movimiento.
Sin duda que, seguiré la pista de este proyecto que me ha conmovido, me ha confrontado (en el sentido positivo de la palabra), y me ha llenado de grandiosas expectativas en torno a los diferentes procesos creativos –no solo artísticos, sino sociales y políticos- que he experimentado, y los que aún están por suceder. Y sin duda, además, que "Modernidad (contra) modernidad" estará generando debates dentro y fuera de la acción virtual.
¡En hora buena!

 Para ver el video-ensayo (completo) accede a: Modernidad (contra) modernidad


 Video-ensayo. Docu-ficción de Sergio Brown.
Editorial Piedra Cuervo.
Guión, dirección, edición, foto: Sergio Brown.
Sonido: Gidi Loza, Miguel Erick U., Sergio Brown.
Música original: Jaime Carbó.
Postproducción audio: Luis Blanco.
Cámara "cápsulas huracán": Ron Glaubitz.
Entrevistas: Dr. Carlos Moreira, Dra., Charlynne Curiel, Miguel Erick U., Ron Glaubitz, Jose Luis Martín.
Acciones: María Yzabal, Daimary Sánchez, María Vale, Abigail Hernández, José Luis Guerrero, Enrique Guerrero, Aracely Brown, Mario A. Serrano, Arely Brown, Jaime Carbó, Maite Soleno, Hazael Hernández, Sayli Salazar Gil, Dr Moreida, Gidi Loza, Karen Márquez, Jhonnatan Curiel.
Textos: Z. Bauman, Tucídides, Albert Camus, Efraín Bartolomé, EZLN, A. Rimbaud, Montesquieu, Norbert Elias, C. Castaneda.
Material de archivo: Archive.org, Youtube.com, Proceso.

Sitios de interés: 
Para ver las publicaciones de editorial Piedra Cuervo visita:
Canal de YouTube de Browncheco:
Blog de medios y política:


[1] Wenceslao Roces en el prólogo a Fenomenología del espíritu de G. W. F. Hegel, editado y traducido por el Fondo de Cultura Económica. 




viernes, 30 de noviembre de 2012

Encuentros



Anoche durante mi sueño, sé que tuve un encuentro fortuito, casi metafísico con la muerte, vi un resplandor que no alcanzo a discernir del todo; había unos tragos sobre la mesa y yo bebía, o al menos lo intentaba, pero como si tomara conciencia de algo, lo cual no me abrumaba en absoluto, decidí derramar mi trago al momento de beberlo; fue entonces que babeé la almohada y desperté.  

sábado, 6 de octubre de 2012

Slam Poetry en Le Drug Store, Tijuana.



El arte oculta su origen para
hacerlo presente como apariencia[1]


El pasado miércoles asistí a un Slam de Poesía organizado en el marco del Encuentro Nacional de Estudiantes de Literatura en la UABC, realizado en el tercer piso de Le DrugStore -esquina Cuarta y Revolución-, en el centro de Tijuana. Observaba el espacio al que nos adentramos y la vibra que me generaba, como de otra época en la ciudad; además, tantos jóvenes reunidos para un evento de poesía a nivel nacional, que no podía dejar de comparar el contexto –por exagerado que parezca- con uno de los movimientos más importantes durante los años cincuenta: Los beatniks, quienes además de la concepción contracultural y política, fueron considerados como una fraternidad.
Pensaba en los lazos amistosos, más que artísticos –o como diría Mavi Robles-Castillo: “porque la poesía es importante, pero más importantes son los amigos”- que se generan en encuentros como éste, donde convergen interpretaciones actuales del escenario creativo en diferentes puntos de la república.

“Slim, Slum, Slam”
            Para comenzar, diré que no se trata de una crítica al Slam, sino que hablaré de mi experiencia en este evento en lo particular. Como un preludio, he de decir que me pareció interesante la propuesta de poesía sonora a cargo de Azul Cobalto, una grupo compuesto por una chica con una voz suave y melódica interpretando poemas de Neruda, Benedetti, Longfellow y Sabines; acompañada de un muchacho desplegando sus manos para enredarnos en los acordes limpios y sugestivos de su guitarra. El malestar vino después.

No es el Slam, sino su diversidad de interpretaciones
 “Lo que es un hecho es que el arte sonoro puede ser música pero no toda la música es arte sonoro”[2], diría I. Martínez en un ensayo sobre poesía sonora, a lo que yo agregaría: el Slam puede ser poético, pero no toda la poesía es Slam. En lo personal, no me considero estudiosa de la propuesta –sea considerada escénica o no- del Slam Poetry, ni he seguido a detalle el desarrollo de esta manifestación a nivel nacional e internacional; sin embargo,  -y reitero, hablando de mi experiencia particular en este encuentro- no fue un sabor agradable el que me dejó, e ignoro si ese sea uno de los propósitos del mismo.
Una vez colocados los micrófonos y las luces como reflectores de un Set de televisión, nos adentramos en un formato similar al de un reallity show, un certamen de belleza –como señalaba Yaxkin-, o bien ya podríamos imaginarnos –dignamente-,  en un “Poetas por un sueño”.
Desde la presentación de los poetas y del jurado, oscilaba una capa de espectáculo televisivo: un preámbulo demasiado extenso, saturación de clichés que sólo aludían a una superficialidad. Alrededor de nueve participantes, cada uno de ellos con tres minutos para su participación -algunos leyeron, otros improvisaron, otros sólo se subieron a pajaronalgonear-, la dinámica consistía en que luego de cada participación, los tres miembros del jurado otorgaban una calificación entre 0 y 10.
            Si bien no es la primera vez que asisto a un Slam de poesía –fue en 2011, durante el VI Encuentro de poesía caracol-, si es la primera en la que observo que trasciende la competencia por encima del texto y del mismo acto creativo; y una catarsis desmesurada y hostil por encima de la interpretación del otro, -en este caso: espectador- y de los lazos que se crean en un microuniverso donde la poesía podría ser incluso un eje unificador, antes de volverse antagonista.
            No dejo de considerar las diversas opiniones que pudieran desprenderse luego de esta experiencia, tales como la importancia de que exista una plataforma que permita la libre expresión de aquellos que se identifiquen con la propuesta del Slam; sin embargo, me es difícil dejar de lado esa vibra imperante de competencia entre iguales ante la que me encontraba, de “yo soy más chingón que tú porque…”, incluso escuchar insultos y denigrar el libre espacio interpretativo; eso es y seguirá siendo para mí, un acto grotesco.
            Sería interesante hablar de la propuesta del Slam en su totalidad, pero sobre todo, qué significado le estamos dando quienes coincidimos en estos espacios en la ciudad, donde el arte y la literatura es lo verdaderamente importante; y ver si resulta paradójico o no que en el escenario actual de nuestro país, tan falto de cohesión social y la integración de un escenario tan diverso como el nuestro, llegué a ser una plataforma necesaria para la expresión –con todo el significado que esta conlleva- o tan sólo se vuelva un espacio más para la reproducción de patologías y patrones coludidos a la figura de poder.
            Y más aún, resulta interesante observar otras propuestas estéticas en torno a la actual poesía joven mexicana; ya que es así como se van desentrañando las diversas concepciones y significaciones acerca del acto poético, así como de los elementos básicos con lo que –el Slam- se desarrolla: la voz y el cuerpo; ya que el mismo acto creativo se invisibiliza hasta llegar a sobrevalorar cualquier exaltación del cliché, volviéndose un acto sensacionalista, efímero. Es decir, el cuerpo como erotismo y acto sexual, no me resulta novedoso.
            Y bueno, he de reconocer que no todo fue furia y competencia, hubo una chica –paticipante-, quien me comentó vino de Monterrey al encuentro interuniversitario de literatura, y que fuera de lo que ya conocía, o de lo fatuo que no causó mayor sensación, se apoderó de mi atención, ya que fue totalmente genuina y a la vez con una fuerza expresiva muy particular.   

La “micro-corrupción” de la poesía
            Casi al final del arrebato de pasiones –hasta parece nombre de telenovela- en el que nos encontrábamos, comenzamos a bromear sobre realizar próximamente el primer POE-TÓN, y veríamos desplazarse a la poesía en una silla de ruedas como acto propagandístico. Posteriormente nos encontramos ante una segunda ronda de finalistas, donde el jurado ya no tenía voz ni voto, sino sería el aplauso del público el que definiría al ganador. No sé si mi aparato auditivo se encuentre un poco atrofiado, pero resultaba un tanto evidente el triunfo de un muchacho rapero que logró prender a los asistentes, la sorpresa fue que el presentador  repitió la hazaña de los aplausos para terminar otorgando un empate entre el rapero, y un poeta que luego de su segunda participación, me hizo decidirme –su tuviera que elegir- por el rapero.          
              Fue así que, luego de alrededor de tres horas, concluyó el evento con los gritos de la palabra “corrupción”; que volviendo a la parte de la poesía como un eje unificador, en un contexto donde la individualización y el ego se predisponen,  me desencantó por completo la vibra de los asistentes, y donde peor aún, en una ciudad donde luchamos diariamente por otorgar credibilidad a la consciencia participativa y a la creatividad, tuve que escuchar absurdos tales como: “Si no eres de Tijuana, vales madre!”. Pena ajena, muchachos, pena ajena.

Sábado 6 de octubre, Tijuana 2012.
Karen Márquez Saucedo





[1] “Toda creación es un plagio”, Luis A. Ayala Blanco, Revista Galleta China, número 6, 2011, Pp. 8
[2] “Arte Sonoro”, Israel Martínez, Revista Literaria Tierra Adentro, Número 165. Pp. 7